Esta vez traigo una entrada en el blog que rompe un poco con la estructura de lo que suelo hacer. En este caso, explicaré cinco maneras de utilizar piedras con dibujos en nuestra clase. Algunas de las ideas son propias y otras las he sacado de distintos blogs que he conocido gracias a Pinterest. Espero que os gusten
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1) Para montar una historia inventada.- Necesitamos unas piedras con dibujos muy básicos de personajes, objetos o lugares que podrían aparecer en nuesto cuento, por ejemplo: un lobo, un niño, una niña, un brujo, un hada, un lago, etc. Para esto tendríamos dos opciones: pintamos las piedras o sacamos imágenes impresas de lo que nos guste y las pegamos a las piedras con celo. ¿Cómo podemos utilizarlas para montar historias?
- 1.1) Una bolsa para miles de historias.- Metemos las piedras con los dibujos en una bolsita y les pedimos al alumnado que nos saque un número determinado de ellas: con estas piedras nosotros demostraremos que somos capaces de inventarnos una historia. Os recomiendo que guieís la historia haciendo preguntas como: ¿cómo empezaría la historia? ¿qué tenemos que meter en la historia para que resulte interesante? ¿y al final de una historia qué pasa con los problemas? Incidiendo así en la estructura de un cuento y, a veces, hacer como que se nos olvida una parte (descripción de personajes, el problema, etc.) es muy interesante para ver si ellos están atentos.
- 1.2) Resumen de la idea principal del cuento con imágenes.- Un ejemplo: podemos poner las imágenes necesarias para montar cuando Caperucita se encuentra con el lobo y le podemos pedir a nuestros alumnos que nos digan qué cuento es y montarlo entre todos. Os propongo que aquí saquéis una bolsita con personajes conocidos por ellos (Bob Esponja, Patricio, Phineas y Ferb, etc.) para que intenten meterlo en la historia… ¡se les ocurren unas cosas divertidísimas!
- 1.3) Montamos una historia entre todos. Nos ponemos en círculo y ponemos en el centro las piedras con la imagen mirando hacia abajo. La actividad consistiría en comenzar la historia nosotros y que luego ellos la sigan por turnos metiendo el personaje o el objeto que les haya tocado. En este caso, tenemos que guiar la actividad dividiendo a los niños por partes: los primeros serán los que guíen el comienzo de la historia (descripción de lugar y personajes), los del centro desarrollarán el nudo de la historia (meterán un problema, unos obstáculos que superar, etc.,) y, los del final, darán finalización a la historia. Suele costar un poquito la primera vez, pero en las siguientes… !pueden llegar a sorprendernos a nosotros mismos!
2) Para etiquetar las plantas de clase.- Para el estudio de las plantas he utilizado muchas veces vasitos de yogur o macetas pequeñas con pegatinas con los nombres. Esto tenía un problema: conforme se iban regando, las poníamos al sol, etc., la tinta se iba degradando… Pues bien, si cogemos una piedra pequeña y le ponemos unas iniciales… ¡problema solucionado! Otra idea es que, en nuestro huerto escolar, coloquemos piedras grandes con la planta dibujada y el nombre, queda muy bonito.
3) Utensilios primitivos.- Recogemos una selección de piedras con distintas formas, pegamos en la parte de atrás imágenes donde se vea el uso que podría tener y pedimos a la clase que realice una lluvia de ideas sobre sus usos en la prehistoria para descubrir, finalmente, el uso que nosotros habíamos elegido. Posteriormente, se puede poner a modo de exposición en clase para fomentar el aprendizaje periférico.
4) Mascotas de la clase.- Introducimos una piedra con un rostro en nuestra clase y le pedimos a los alumnos que, progresivamente, vayamos montando el mundo de nuestra mascota. En plástica le podemos pedir que cada uno haga una cosa: miembros de la familia de la piedra, la casa, el colegio, la iglesia, coches, etc. A esto se le puede sacar mucho partido, como escribir distintas historias sobre días normales de nuestra mascota o el día en el que un brujo llegó al pueblo de nuestra mascota, etc.
5) Para fomentar el pensamiento positivo (rocas del pensamiento feliz).- Esta es una maravillosa idea para trabajar con los más pequeños. Imaginemos que nos sentimos mal y alguien nos ofrece una piedrecita del pensamiento feliz. Esta piedrecita vendría con una tarjeta de cuidado que recogería dos aspectos: necesita de cuidados para no deteriorarse y alimentarse de pensamientos felices. Podríamos darle esta piedra a algún niño que tenga la autoestima baja, que se vaya a presentar a una prueba o examen importante… ¡cualquier cosa que se nos ocurra!
Webgrafía:
Para saber más de las rocas del pensamiento feliz: http://corkboardconnections.blogspot.com.es/2012/05/zap-your-classroom-with-positive-energy.html?utm_source=May+11th+2012+Newsletter&utm_campaign=May+12th+Newsletter+CCC&utm_medium=email
Sobre la invención de historias: http://www.colourmethere.com/2011/09/02/guest-post-4-ways-to-play-with-story-stones/